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Nuestro apoyo a la movilización contra la guerra y a la querella sudafricana contra la destrucción de la vida palestina



¡Acudid a las convocatorias de los días 20 y 27 de enero, por un alto el fuego inmediato!

En la Corte Internacional de Justicia de la Haya (Holanda), que entiende de disputas entre Estados, se ha presentado acusación contra el Estado de Israel por genocidio, demandando en primer término, que la ONU ordene el cese inmediato de las agresiones militares israelíes en Gaza.


Más de cien días de guerra genocida han sido posibles por más de cien días de complicidad de los gobiernos del mundo con la masacre del pueblo palestino. Tres largos meses donde se ha conocido los actos de extrema barbarie que surge de las entrañas del sistema de explotación mundial por un nuevo reparto del mundo entre los amos del mismo.

La demanda hace referencia al hecho del supuesto incumplimiento de la Convención contra el Genocidio de 1948, del que son firmantes tanto Israel como Sudáfrica. Por genocidio se entienden todos los actos tendentes a la destrucción total o parcial de un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Actos acerca de los cuales no se puede reclamar inmunidad por parte de ninguna persona u autoridad. Se trata de una demanda internacional que hace historia desde la primera hora de su presentación, y cuyas consecuencias deben ser tenidas en cuenta. La acusación de genocidio fue concretada, entre otros, por el abogado Tembeka Ngcukaitobi, señalando: “La magnitud de la destrucción en Gaza, los ataques contra hogares familiares y civiles, el hecho de que la guerra sea contra los niños, dejan claro que la intención genocida se entiende y se ha puesto en práctica. La intención articulada es la destrucción de la vida palestina”.


Ante las puertas del tribunal había dos concentraciones: una de manifestantes pro israelíes reclamando la ¡Vuelta a casa de los secuestrados!; y otra en apoyo de los palestinos demandando: “¡Alto el fuego ahora!”. Y ello, en el momento político en el que la masacre toma formas de caos en la vida de millones de personas.


La acusación sudafricana dirigida por el Congreso Nacional Africano viene a comparar su historia de lucha contra el apartheid con el contexto histórico de la causa palestina: “La violencia y destrucción en Palestina e Israel no comenzó el 7 de octubre de 2023; los palestinos han experimentado una opresión y violencia sistemática durante los últimos 76 años”. Desde la misma sesión de apertura de la vista, Sudáfrica pidió a la Corte Internacional que emitiera una orden para detener de inmediato las acciones militares israelíes. Por otra parte, el mismo presidente israelí, Netanyahu, declaró desde Tel Aviv su oposición total a la acusación, diciendo: “El mundo está al revés. El Estado de Israel está siendo acusado de genocidio cuando lo que está haciendo es combatir el genocidio”.


De entre las muchas organizaciones internacionales de DDHH, Amnistía Internacional ha  destacado que “las actuaciones de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en la causa judicial solicitada por Sudáfrica, que alega que el Estado de Israel está incumpliendo sus obligaciones contraídas en virtud de la Convención sobre el Genocidio de la ONU, podrían contribuir a proteger a la población civil palestina, acabar con la catástrofe humanitaria provocada en la Franja de Gaza ocupada, y ofrecer un rayo de esperanza  para la justicia internacional”.


Más de 23.000 muertos, cientos y miles de heridos, y 10.000 desaparecidos es el balance provisional de algo más de dos meses de guerra, que entre sus consecuencias ha dejado a la mayoría de la población gazatí sin casas, sin agua, sin alimentos, sin medicinas… Sobre la mesa del Tribunal se han presentado pruebas suficientes e irrefutables de graves violaciones del derecho internacional cometidos por el Estado de Israel.


Todas las solicitudes de alto el fuego han sido bloqueadas por los EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU, usando su poder de veto y privilegios internacionales contra los pueblos; lo que impide el camino de la paz, de la justicia y el alto el fuego inmediato. Mientras que numerosos especialistas en Derecho Internacional público apoyan decididamente la denuncia de Sudáfrica. Urge una resolución consecuente de la Corte Internacional de Justicia fundada en el Derecho Internacional de los pueblos contra la guerra y la opresión, y mientras esta llega, es necesaria una medida urgente de alto el fuego.


La extensión de la guerra en Oriente Próximo es un hecho, con la intervención directa de los EEUU y Gran Bretaña en el bombardeo a Yemen, apuntando hacia las fronteras de Irán. El ministro de Seguridad israelí se ha manifestado a favor de una campaña militar en el Líbano. El Gobierno de Pakistán ha llamado a consultas a su embajador en Irán y prohíbe volver al jefe de la delegación iraní. Los rebeldes yemeníes han manifestado que cualquier medida que perjudique sus intereses será considerada como una declaración de guerra, que irá acompañada de más ataques contra buques israelíes, incluso más allá del estrecho de Bab el Mandeb. En la frontera de Irán y Kurdistán se recrudecen los enfrentamientos militares…   


La oposición a la guerra y al genocidio palestino ha sido protagonizada por los trabajadores y pueblos del mundo con miles de movilizaciones en todos los continentes, que en muchos casos han logrado desbordar obstáculos y prohibiciones gubernamentales. Ciento de miles de personas se han manifestado en Londres y Berlín, en Washington y Madrid…, con el grito común de “Detengan la Guerra”. Grito que conlleva el fin del asedio, el fin de la ocupación…, por una solución democrática y nacional: ¡Asamblea Constituyente Palestina capaz de representar a todos los ciudadanos!


Han sido miles las organizaciones y personalidades, que en estos cortos días desde la presentación de la querella, han manifestado su apoyo a la misma y en particular a su solicitud a ONU de la toma de una medida de urgencia ¡Alto el Fuego! Todas las organizaciones sindicales y políticas, todos los gobiernos deben pronunciarse acerca de la demanda sudafricana contra el Estado de Israel, para acabar con la masacre y la extensión de la guerra, tanto en Oriente Próximo como en Ucrania.


Los gobiernos, que se reclaman de la democracia política y son cómplices de la guerra, negándose a romper relaciones con el Estado de Israel, tienen la obligación de responder ante los pueblos por sus actos. El Senado de EEUU ha venido a rechazar recientemente una petición del senador Bernie Sanders, pidiendo que el Departamento de Estado presente al Congreso evidencia de crímenes de guerra y violaciones de Derechos Humanos por parte de Israel en Gaza. En la cumbre de los amos del mundo en Davos (Suiza), Sánchez ha venido a declarar en su intervención que “la estabilidad del mundo está en juego en los conflictos que se están llevando a cabo en Ucrania y en Gaza”. El reconocimiento de la realidad exige la toma de las medidas necesarias, de las que Sánchez no habla.



Los próximos días 20 y 27 de enero, respectivamente, hay que redoblar todos los esfuerzos para ocupar las calles contra la guerra: por la ruptura con el Estado de Israel, por el alto el fuego inmediato, tanto en Palestina como en Ucrania.     


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