En misa y repicando


Francisco J. Gordo.

Alternativa Republicana.

Publicado originalmente en Águilas Noticias.


Las pasadas elecciones madrileñas, nos han dado mucho que pensar para este entretiempo hasta los siguientes comicios. No necesariamente se dan las mismas circunstancias en todas las comunidades, por lo que es necesario entender a todos los sectores poblacionales antes de apoyar de manera tajante e indiscutible al partido al que uno sea afín. Una valoración sin criterio, no puede venir sino de un fanático sin cerebro.


Por un lado, tenemos a Ayuso, la cual ha ganado por goleada al resto de candidatos a la presidencia de la capital. Lo ha hecho acercándose a todos los sectores poblacionales de toda clase. Ya sea a través de los bajos impuestos para las clases altas, como entendiendo el problema de la hostelería de cara a atraer a los trabajadores (que no quieren otra cosa sino trabajar). Lo cual es un poco contradictorio, ya que perdonando impuestos y dejando que trabajen los únicos cotizantes, sólo se empobrece el sistema público. Pero, en definitiva, en eso se han basado sus últimas estrategias, en ir a la contra del gobierno central. Con un programa impoluto prometiendo que todo sería igual, y al día siguiente de las elecciones, efectivamente no ha cambiado nada.


No sólo le ha salido bien la jugada, sino que ha mostrado una capacidad arrolladora (o Ayusadora) que prevalece por encima del “quiero y no puedo” de Pablo Casado. El cual, si quisiera algo para su partido más allá de pretender el sillón, debería hacerse a un lado al ver que Ayuso podría ser la próxima presidenta del gobierno. Tiene la dialéctica intrincada de Rajoy, y la chulería de Aznar. Representa fielmente los valores de su partido, para quien los quiera.


El PSOE madrileño nos ha dado muchas pistas de lo que planea a nivel nacional. Pretende ocupar el lugar que le está cediendo Ciudadanos. Pretende ser esa izquierda light con un postureo de cambio, pero llegado el momento, seguir con todo igual. Vive de las rentas de su historia ideológica y se ampara en ella para mantener fieles a su rebaño de caciques, pero a la hora de la verdad, siguen siendo un partido de centro. A Pedro Sánchez se le está acabando el periodo de prueba y va a tener que ganar alguna elección, así que tendrá que elegir entre cumplir con su programa o hacer algo mediático y muy de izquierdas. Todo televisado para poder salir guapo, que es lo que nos importa. El PSOE: la izquierda chachi.


Parece que su estrategia es realmente que gobierne la derecha. No han entendido lo que es el socialismo científico e internacionalista por el que se fundó el partido. Están en una constante campaña.





Aunque si hubiese que hablar de un partido mediático, habría que hablar de Unidas Podemos. Esa amalgama de partidos de izquierda que se han unido para restarse competencias y poder, las unas a las otras, y otorgarlo todo a una cúpula mediática que lo maneja a golpe de clic. Son el ejemplo de una clase obrera que aspira a titularse para llegar a lo alto de la sociedad. Es decir, pretenden ser los de arriba. Atrás queda el movimiento 15M del que surgieron para desmovilizarlo, donde decían “no somos ni de izquierdas ni de derechas; somos los de abajo y vamos a por los de arriba”.


Han descentralizado el poder popular de las calles al parlamento, así que otra vez a empezar. Con la salida del candidato a la presidencia de Madrid, antes de dar sus últimos “coletazos”, nombró a Yolanda Díaz como sucesora para las generales. La cual, vuelve a ser el objeto de todo tipo de señalamientos por parte de la derecha recalcitrante. Pero también se ha convertido en una persona endiosada por parte de los acólitos de ese partido. Considero que habrían endiosado a cualquier candidata a la que hubiesen elegido desde arriba. El fanatismo actúa así. Sólo hay que pensar en quién la ascendía al pedestal como hoy en día se la tiene, antes de saber que sería la elegida (probablemente se la tendría como a una más). Se la endiosa porque es lo que les dicen que hagan.


El partido en sí mismo se queda en el envoltorio de todos los problemas, pero nunca es capaz de llegar a la raíz de ninguno. Porque no les es prioritario. Es, por tanto, que siempre podrán estar ahí para solventar los pequeños problemas que nos asolan y nunca darnos lo realmente necesario. Porque las desigualdades superficiales son infinitas mientras no se acaten de raíz. Porque si los problemas se acabasen, se acabaría Podemos.


Podremos estar luchando siempre por la igualdad social sin llegar a conseguirla, con la diferencia de que ahora lo haces con la promesa de darle un futuro mejor a tus “hijes”. Los medios han cobrado tanta importancia de cara al votante herbívoro, que todos centran su gestión en las fotos y los likes, para que los palmeros aplaudan y sean un buen rebaño.


Al fin y al cabo, estamos demasiado bien representados. En nuestra sociedad del postureo,


¿haríamos lo que hacemos si no tuviese repercusión ninguna en Facebook a la hora de contarlo o fotografiarlo? No valoraríamos igual a nuestros representantes si sólo tuviésemos delante lo que hayan hecho o dejado de hacer, lejos de lo mediáticos que hayan sido en redes. Se busca la foto, ya no la idea. Por eso nos desideologizan, por eso nos instrumentalizan para sus fines.


Estamos abandonando el mundo de las ideas para volver poco a poco a la caverna de Platón. Necesitamos pensar de nuevo la sociedad que realmente queremos antes de convertirnos en parte de sus fanáticos rebaños. No necesariamente se cambian las condiciones votando, debe haber un debate teórico previo que nos movilice realmente para ser consecuentes, siendo “animales políticos”, como sugiere Aristóteles.


O como diría Antonio Machado: “Haced política, porque si no la hacéis, alguien la hará por vosotros; y probablemente contra vosotros.”
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