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El problema del campo





Oscar Reina, Portavoz Nacional del SAT expone los problemas del campo desde la visión del sindicalismo andaluz de los jornaleros sin tierra, una realidad estructural de la Andalucía latifundista que es un problema que se remonta a la reconquista y el reparto de la tierra a las ordenes nobiliarias y religiosas y que las amortizaciones del siglo XIX agravaron con una mayor concentración de la posesión de la tierra. La Reforma Agraria que quiso hacer la II República no se pudo llevar a cabo para un mejor reparto de la propiedad de la tierra y la realidad de los pueblos rurales andaluces de jornaleros sin tierra sigue siendo hoy en día una realidad estructural que es fundamental comprender para entender los problemas derivados del sector agrario en buena parte de Andalucía.


Se llama sistema de producción capitalista y sus consecuencias


El problema del campo se llama Sistema Capitalista de producción y sus consecuencias.

A través de las distintas políticas de la Unión Europea, de sus gobiernos y de los distintos partidos políticos que han sido cómplices históricamente, se ha venido fomentando un sistema profundamente desigual e injusto, donde todo ha sido válido para seguir acrecentando los beneficios de grandes terratenientes, multinacionales y grandes comercializadoras.


No es casualidad que estemos como estamos, tampoco es nuevo. Hace años que muchos desde distintas organizaciones lo estamos denunciando, con la indiferencia y silencios cómplices de grandes medios, que hoy por el morbo y la venta de la noticia siguen como buitres la evolución de estas protestas.


Ya lo denunciaba Julio Anguita cuando, casi en la soledad más absoluta, denunciaba el Tratado de Maastrich y las consecuencias del "libre" mercado, de la globalización, disfrazadas de progreso, que nos traerían crisis, tras crisis, el empobrecimiento de la mayoría, la clase trabajadora, para el beneficio de los mismos de siempre, que bien situados sacan provecho de cualquier situación.


Así hemos llegado a un punto, donde se ha impuesto desde hace años la "ley de la selva", rompiéndose la cuerda siempre por los hilos más endebles.


Todos hablan de agricultores, pero nadie de jornaler@s, que realmente son los que siempre sufren y padecen y pagan todas las consecuencias de todos los males del campo, con sus míseros sueldos y penosas labores, sin más pertenencia que sus sudores, sus dolores de espaldas y sus manos encallecidas.


Igual que ahora empiezan a hablar de camioneros, pero se refieren a los empresarios, no se acuerdan de los asalariados. O cuando se habla de la hostelería, tampoco se acuerdan de los camareros con sus jornadas interminables.


Así es una manipulación continua, una confusión dirigida e intencionada, para que en un sector o en otro, no vayamos a la raíz del problema, pero bien, que piden desde arriba, que los de abajo, los que realmente sufren las calamidades se sumen, porque realmente, sin esa Clase Trabajadora, ni se genera riqueza, ni se gana ninguna movilización y en el fondo los poderosos lo saben, ellos sí lo saben, el problema, es que dicha Clase Trabajadora, la mayoría de las veces vive confundida y no es consciente de su identidad ni de su conciencia.


Relaciono todo, porque hay quien lo está relacionando para sus intereses y relacionado está realmente.


Volviendo al campo, es fundamental hacer cumplir la ley de cadena alimentaria, defender los precios y que nadie venda a pérdidas, pero hace falta más.


Hace falta un cambio de modelo productivo, tenemos que defender una Soberanía Alimentaria propia, de futuro y sostenible, hay que revertir el sistema actual de la tierra, que está fomentando, con las ayudas de la Política Agraria Comunitaria, que cada vez más la acaparación de tierras este cada vez en menos manos. Hace falta más que nunca una Reforma Agraria.


Además, hay que decrecer, no se puede, no es sostenible el sistema actual de monocultivos, ni de superintensivos que restan mano de obra, lo esquilman y lo consumen todo, sobre todo con la sequía tan grande que sufrimos. Hay que apostar por los cultivos de cercanía, de kilómetro cero, frente a la huella de carbono, que también incide en la contaminación y el cambio climático. Y hay que poner aranceles a los productos que nos vienen de fuera. No puede ser que lo que ya cultivamos aquí, nos lo quieran meter desde otros países con menos controles sanitarios, con menos respeto al medio y a los derechos de la Clase Trabajadora. Y la solución no es que permitan que aquí se echen más pesticidas (como vergonzosamente alguna organización agraria celebraba ayer).


Hay que controlar los precios, con la Ley y la Constitución en la mano. No se puede consentir que Mercadona, Lidl y ciertas comercializadoras e intermediarios destruyan a los pequeños y medianos agricultores y luego nos vendan en los supermercados a precios desorbitados.


Pero claro, muchas de estas propuestas que estoy diciendo y son factibles, van contra los dictámenes e intereses de los que mandan en muchas tractoradas, grandes terratenientes, que por cierto, por no ir, no van ni en los tractores, sino que mandan a sus trabajadores, obligados en muchos casos (lo sé porque muchos ya me lo están diciendo por privado), en una conducta cobarde e ilegal. Que es costumbre de ellos desde tiempos inmemoriales, desde Huelva a Almería.


Y la verdad, me hace gracia y me da coraje, que se llenan la boca con palabras grandilocuentes defendiendo ahora al tomate "español", pero no respetan los derechos del que los cultiva y recoge muchas veces como un esclavo bajo los plásticos. Lo mismo con la fresa, el arándano, la aceituna, la almendra o la naranja. Estoy harto de patearme tajos todos los años y para encontrarme uno que medio respete a los jornaleros me encuentro 90 malos y no exagero, ahí están las denuncias que a diario hacemos.


Por ello, yo siempre estaré y lucharé, aunque pierda mi libertad en ello (como hace unos días), al lado de las causas justas, con l@s Jornaler@s, con l@s asalariad@s de los camiones, con l@s camarer@s, con las Kellys, con l@s obrer@s de la construcción, etc, con los que sufren. Y si hay que solidarizarse con los pequeños y medianos, con sus análisis, sus motivos y sus razones y yendo a la raíz del problema, no participando de una campaña orquestada, por los mismos que cogen mucho su España y su bandera, pero luego no se acuerdan de la clase obrera, nada más que para robarle derechos y sacarles hasta el último jugo, como si de limones se tratara, al lado de esa gentuza que no me esperen, por mucho montaje propagandístico y campaña mediática que monten.


Buenos días, viva Andalucía Libre y viva la Clase Trabajadora.


Oscar Reina `portavoz nacional del SAT

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