Cuatro robles por cuatro jornaleros fusilados: la apertura de la fosa de Continos (Salamanca)


Luis Iglesias, miembro de la Comisión Ejecutiva Federal de Alternativa Republicana.

El verano de 1936 tuvo lugar la sublevación contra la II República. En la provincia de Salamanca, donde los fascistas han conseguido hacerse con el poder en los primeros días del golpe de estado, apoyados por fuerzas paramilitares y reaccionarias armadas, comienza la represión contra cualquiera que pueda ser considerado disidente. En palabras del cerebro del golpe militar, el General Mola, «la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo».

Acta de defunción de Serafín García. Foto: @sexmero 


En un contexto de salvajismo desmedido se suceden varios miles de asesinatos sin juicio de cualquier persona sospechosa de no ser afín a los sublevados. Entre ellos, cuatro jornaleros del municipio de Vecinos (Salamanca) que habían reclamado antes de la sublevación a un terrateniente (de aquellos con título aristocrático) un jornal que no habían cobrado. Esto supondría su condena a muerte, les señalaron por «rojos» y fueron fusilados sin juicio en la cuneta de la actual carretera CL-512, a la altura de la finca de Continos, dejando los cuerpos allí tirados. Varios días después, los responsables de la finca recogieron los cuerpos y los enterraron en una fosa, dejando el lugar señalado por un montón de rocas. Se llamaban Serafín García Sánchez, Francisco Bárez Moro, Fabián Montes Hernández y Juan José San Hermógenes García. Sus edades, de 35 a 50 años. Las actas de defunción de cada uno de ellos se limitaban a señalar que «apareció cadáver», «víctima de los efectos propios de la guerra actual».


Así se encontraba señalizada la fosa antes de empezar los trabajos de búsqueda de los cuerpos.

Foto: ASMJ


El viernes por la tarde aparecen los primeros restos (botas y huesos)

Foto: ASMJ


Las personas que trabajaban directamente en la fosa, desenterrando poco a poco y delicadamente los cuerpos eran los arqueólogos y la antropóloga. Los huesos y otros restos van apareciendo poco a poco, incluido un proyectil con fragmentos de pelo de una de las víctimas.

Foto: Luis Iglesias (@sexmero)


Foto: @sexmero


Foto: @sexmero


Voluntarios buscando restos en la criba. Foto: @sexmero


Una de las labores de las que nos encargamos los voluntarios fue analizar la tierra que se iba retirando de la fosa con una criba en busca de restos que hubieran pasado desapercibidos mientras se limpiaban los huesos mayores. De esta manera han sido hallados dientes, fragmentos de hueso, restos de ropa y otros elementos de la vestimenta como corchetes y botones. Así, poco a poco, se han cribado decenas de kilos de tierra.

Dientes desenterrados. Foto: @sexmero


Este era el estado que presentaba la fosa cuando se terminaron de limpiar los huesos el domingo por la mañana. Cuatro cuerpos situados uno al lado del otro, con los huesos en bastante mal estado debido al paso del tiempo pero distinguibles unos de otros, enterrados a un metro de profundidad. Se puede distinguir las piernas y buena parte de las botas. En el cuerpo nº 3, con los brazos hacia arriba, se aprecia también una hebilla de cinturón rectangular.

Los cuatro cuerpos encontrados. Foto: @sexmero

Los cuatro cuerpos encontrados. Foto: @sexmero


Los restos fueron retirados, guardando cada parte del cuerpo por separado y cada cuerpo en una caja diferenciada. Estas cajas se llevarán para su análisis a la Universidad Complutense de Madrid, donde se espera poder realizar las identificaciones de cada uno. Posteriormente los restos se espera poder entregarlos a los familiares. Hasta el momento, no se han conseguido localizar a descendientes de dos de ellos, Juan José San Hermógenes García y Serafín García Sánchez.

Los cuerpos se guardaron en cajas para su posterior análisis. Foto: @sexmero


Tras retirar los cuerpos, familiares de las víctimas y la Asociación Salamanca por la Memoria y la Justicia realizaron una ofrenda floral en la fosa vacía. Ahora, cuatro robles recuerdan el lugar donde yacieron cuatro víctimas inocentes.