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Banca Pública: La propuesta republicana.

A la vista de las noticias sobre la fusión entre las entidades financieras Bankia y Caixabank, desde Alternativa Republicana damos a conocer nuestra propuesta de Banca Pública como banca de la ciudadanía y para la ciudadanía.


En las últimas décadas se ha ido dando por sentado que las funciones y servicios financieros han de ser guiadas por la mano del libre mercado que, como hemos visto, de libre tiene bastante poco. Está dinámica ha conducido a una sofisticación de los productos financieros que buscaban la especulación pura y dura para alcanzar beneficios enormes para unos pocos en cortísimos plazos de tiempo. Los modernos gurús y sacerdotes de las finanzas predicaban la buena nueva del crecimiento ilimitado de las ganancias sin reparar en que las burbujas terminan explotando.


Sin embargo, los republicanos planteamos que los servicios financieros han de cumplir una función social en diversas áreas muy sensibles para los ciudadanos. En particular, en el caso de España, el derecho a la vivienda está reconocido constitucionalmente. Por ello, la financiación de estas operaciones no puede responder únicamente a criterios de mercado y maximización del beneficio. La financiación de la vivienda habitual es un campo en el que la banca pública puede y debe desarrollar una labor absolutamente necesaria sin buscar el atar a los clientes a modernas esclavitudes de por vida. Los criterios de concesión de préstamos hipotecarios y las condiciones de su devolución no pueden ser en la banca pública tan leoninos como lo están siendo actualmente. Particularmente, la nueva banca pública ha de tener en cuenta a los colectivos con mayores dificultades para el acceso a la vivienda como es el caso de los jóvenes o los inmigrantes.


Por otro lado, una banca pública tendrá que prestar su apoyo decidido a los proyectos empresariales productivos, creadores de empleo y de riqueza real y a largo plazo, que en muchos casos están siendo obviados por bancos y cajas para perseguir fáciles ganancias en operaciones inmobiliarias, energéticas o financieras de dudosa moralidad en algunos casos y cuyas bondades no alcanzan a la mayoría de la sociedad. El fomento de iniciativas de desarrollo sostenible es otro de los campos donde la pública habrá de jugar un papel notable. Asimismo, la financiación de proyectos de investigación, desarrollo e innovación no pueden quedar en manos de la banca privada únicamente, ya que ello supondría que aquellas propuestas que no tengan un inmediato retorno pecuniario carecerían de apoyo financiero para su desarrollo. Todos estos aspectos son ahora más necesarios teniendo en cuenta el escenario económico, social y laboral que se ha planteado como consecuencia de la pandemia del COVID-19.


Se trata, en definitiva, de que la banca pública se haga a cargo de hacer llegar financiación a distintas áreas de la economía con un interés social evidente, y que actualmente no reciben un tratamiento adecuado por parte de bancos y cajas, ni parece que lo vayan a recibir teniendo en cuenta su actual dinámica de funcionamiento.


Desde Alternativa Republicana queremos añadir un matiz nuevo a la banca pública que hemos descrito anteriormente. Se trata de la participación ciudadana. No estamos hablando de recuperar una banca pública en manos exclusivamente técnicas que pueda reproducir los defectos de la privada. Hay que buscar vías e instrumentos que permitan a los ciudadanos ser partícipes de las decisiones y líneas de actuación de las entidades financieras públicas.


En conclusión, Alternativa Republicana reivindica una nueva banca pública con una clara visión de la función social de su actividad, que busque la creación de empleo y riqueza real impulsando a los sectores económicos marginados por el mercado financiero mediante la existencia de mecanismos de efectiva participación ciudadana en sus órganos de gobierno. La banca pública habrá de ser una banca de los ciudadanos y para los ciudadanos.


El documento político de Alternativa Republicana apuesta por la "creación de una banca pública mediante la nacionalización de las entidades que han obtenido fondos públicos para continuar con su funcionamiento. La financiación de la vivienda habitual corresponderá en exclusiva a estas entidades.".


Por otra parte, en el programa electoral para las elecciones europeas de 2019, proponemos lo siguiente:


Nacionalización de las cajas de ahorro para financiar la actividad productiva y que sirva de contrapeso a la banca comercial privada y exigencia de devolución del dinero recibido a la banca que haya recibido ayudas por parte del Estado.

• Creación de una banca pública que actúe en la esfera comercial, hipotecaria e industrial y que garantice la financiación de la economía y la disponibilidad de crédito a empresas y a la ciudadanía que lo requiriesen.



Hace escasas semanas, en el programa "División 3" conducido por el responsable de Alternativa Republicana en Algeciras Toni Martín Medina se abordaba el tema de la Banca Pública en una charla con Ramón García, Secretario de Comunicación de ALTER. Os invitamos a que lo veais.



Desde Alternativa Republicana hemos manifestado nuestra adhesión a la carta dirigida a la Comisión Parlamentaria de Reconstrucción por la Plataforma por una Banca Pública:

D. Patxi López.
Sr Presidente:
Las ingentes necesidades financieras de las políticas económicas en marcha y las previstas para abordar la crisis económica y social presente exigen, no solo las aportaciones europeas, sino sobre todo la movilización de todos los recursos nacionales en la dirección que esta Comisión determine.
La historia de la banca pública en Europa demuestra la importancia que la financiación procedente de los bancos públicos ha tenido tanto en el desarrollo económico como en el equilibrio territorial de aquellos países donde ésta ha estado más extendida como ejemplos Alemania y Francia (ésta con su reorganizado «Polo de Banca Pública»). La banca pública ha contribuido, además, a dotar al sistema financiero de una mayor estabilidad.
En los países del entorno de la economía española existen diversas formas de banca pública de carácter universal. Dicha banca capta recursos en el mercado y canaliza financiación al segmento minorista. También actúa como un elemento de moderación y de referencia en sus prácticas. Limitar el papel del sector público en el sistema financiero a la simple regulación se viene demostrando como insuficiente.
Resulta necesario introducir el interés público en una actividad como la bancaria, que se manifiesta como de creciente trascendencia hasta resultar asimilable a un servicio público.
En la reciente historia bancaria se han evidenciado prácticas poco éticas con los intereses de su clientela o abusivas (preferentes, clausulas suelo, gastos de hipotecas, manipulación de los índices de referencia). Las crisis bancarias demuestran los peligros de mantener el exclusivo criterio de máximo beneficio a corto plazo. Tales crisis suelen tener un coste elevado para el sector público.
En España, el Sistema Bancario está excesivamente concentrado, y en él la presencia de una banca pública es mínima. Solo Bankia es un banco controlado por el sector público, en este caso a través del FROB, que posee el 61,254% del capital de Bankia.
Los firmantes de este documento proponen que Bankia mantenga su carácter de banco público. Incluso sería congruente adquirir la totalidad de acciones privadas por su reducido coste actual (alrededor de mil millones de euros) respecto a los beneficios que puede generar su continuidad como banco público.
El principal objetivo del mantenimiento del carácter público de Bankia es el de que exista una cierta competencia dentro del sistema bancario, donde resulta evidente el control de los activos bancarios por parte de un número reducido de entidades. También es conveniente que Bankia contribuya con su gestión al logro de los objetivos de la política económica estatal.
Además de Bankia, también se deben de preservar los bancos controlados por fundaciones bancarias, así como las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito, eliminando los incentivos a su desaparición. La banca pública es perfectamente viable en el marco de la UE (art. 106 del TFUE).
Bankia actuaría con criterios de banca universal de forma inmediata por tener una amplia red de oficinas. Su presencia en la economía española se puede ampliar mediante un convenio con Correos, cuyas oficinas pueden colaborar con la gestión de Bankia. Esto le permitiría estar presente en todo el Estado.
Se debe mitigar la creciente exclusión financiera como consecuencia, entre otros factores, del cierre de oficinas en las localidades pequeñas.
Se pueden orientar las políticas crediticias hacia las necesidades más acuciantes de la economía española, como la transición energética y ecológica; la atención a la España vaciada; el tratamiento preferencial a las pequeñas y medianas empresas; la promoción pública de vivienda en alquiler; la atención a los procesos de reindustrialización consensuados.
Bankia se mantendría como banco comercial público, a la vez que el ICO atendería a sus objetivos específicos de política económica.
Plataforma por una Banca Pública.

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